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Autor Tema: Introducción a Las Guerras Sith  (Leído 2690 veces)

 

Ignacio

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Introducción a Las Guerras Sith
« en: 20-Octubre-2005, 18:44:43 »
Hace mucho tiempo en una galaxia lejana, muy lejana...

25.000 años antes de la Era Imperial, intrépidos exploradores del hiperespacio se aventuraban hasta territorios nunca visitados arriesgando sus propias vidas.
Estos viajeros establecieron los pilares de unas rutas de comercio que pronto florecieron llevando la prosperidad a todos los confines conocidos de la Galaxia.

Lo que antes se conocía como la Unión Democrática de Sistemas Estelares se transformó en una República Galáctica, donde cada planeta contaba con un voto que garantizaba una cuota de poder igual para todos.
Para salvaguardar la paz y la justicia se formó una orden de abnegados caballeros, con inexplicables poderes que pronto recibieron el nombre de Jedoo (Seres Luminosos), y que años después eran conocidos en todos los planetas de la Galaxia como Jedis.

Pero en los más recónditos límites de la espiral galáctica reposaba un mal hasta entonces aletargado, este mal se extendía como un cáncer que devoraba las inocentes almas de aquellos que se atrevían a admirarlo.
Razas enteras sucumbieron ante este impío poder que transformó sus débiles mentes ávidas de sabiduría. Este mal creció y unificó mundos bajo su insana influencia.

El núcleo galáctico bajo una falsa sensación de seguridad fue creciendo y prosperando durante los siguientes 18.000 años, bajo la hábil tutela de los gobernantes del senado y la fortaleza de la Orden Jedi.

Entonces en el año 7.000 antes de la Era Imperial, surgió el embrión de la maldad que perdurará hasta el fin de los días.
Algunos Jedis consiguieron desentrañar los poderes del Reverso Tenebroso de lo que llaman "La Fuerza", y se unieron para apagar la llama de pureza que prendía en la galaxia.

Pronto fueron derrotados por los verdaderos Jedis, más numerosos, y así nació el concepto de Jedi Oscuro.
Estos Jedis oscuros fueron embarcados en una nave estelar y fueron exiliados fuera del espacio de la República. La idea era que vagarían por los sistemas no descubiertos sin un lugar que pudiesen llamar hogar, y al final de sus vidas perecerían sin que los Jedis pudiesen sentirse culpables de las muertes de los que un día fueron sus camaradas.

Todo habría salido bien salvo por que estos Jedis Oscuros emergieron del hiperespacio en una zona de la espiral galáctica controlada por unos extraños alienígenas, de tez carmesí y con pequeños cuernos en la cabeza que se hacían llamar a sí mismos los Sith.
Estos seres habían aprendido a controlar la magia oscura, pero sin tener ningún control directo sobre la Fuerza.
Así fue como los malvados Jedis vieron su oportunidad, y gracias a sus poderes fueron venerados como dioses y pronto esclavizaron a los Sith.

Viendo que estos alienígenas tenían control sobre artes mágicas desconocidas por los Jedis, empezaron a entablar relaciones entre las dos razas.
Así fue como nació el Anatema, la plaga impía que barrería la Galaxia y que hasta nuestros días se ha conocido como Los Señores del Sith.
Se formularon nuevas leyes en las que se decía que sólo podía haber un Señor Supremo del Sith el cual residía en el planeta natal de los Sith y gobernaba el Imperio, mientras que los otros señores del Sith debían de gobernar cada uno en un planeta.

Así fue como el Imperio Sith fue creciendo en el límite de la Galaxia mientras la confiada República tachaba de leyendas y cuentos las historias que contaban algunos viajeros, que se habían aventurado hasta las lejanas fronteras de la república.

1000 años después de que los Jedis Oscuros conquistaran a los Sith, la República había crecido en poder, y la exploración de los límites de la galaxia por hombres y mujeres que cartografiaban nuevas rutas hiperespaciales, a veces a riesgo de sus propias vidas, había abierto nuevas rutas comerciales.

Mientras, los siete planetas del Sistema Emperatriz Teta se hallaban inmersos en una guerra sin cuartel por unificar el sistema. El destino quiso que los padres de los jóvenes Gav y Jori Daragon muriesen mientras transportaban un cargamento al verse involucrados en medio de una batalla. Los dos jóvenes para escapar de la muerte introdujeron unas coordenadas al azar en el salto hiperespacial.

Así fue como aparecieron en medio de una zona de la galaxia en la que ninguna nave de la República había penetrado durante un milenio.
Un planeta rocoso aparecía ante sus ojos. Descendieron y aterrizaron en la superficie de tan extraño planeta, ajenos al mal que albergaba.

En esos momentos se había procedido a enterrar al noveno Señor Supremo del Sith: Marka Ragnos, y dos poderosos señores del Sith luchaban en un duelo a muerte por hacerse con el poder: Lord Naga Shadow y Lord Ludo Kressh. El espíritu de Ragnos intentó apaciguarlos pero nada desvió su atención hasta la aparición de Gav y Jori.

Inmediatamente los Sith tomaron a Jori y a Gav como rehenes, y se convocó el consejo de los Sith. Dos facciones se enfrentaron: la de Shadow y la de Kressh. Kressh decía que había que matarlos mientras que Naga Shadow veía la oportunidad de aumentar el dominio de los Sith hasta el corazón de la débil República.

Lord Naga Shadow permitió escapar a Jori Daragon mientras retenía y adiestraba en las artes del reverso tenebroso al joven Gav. Echando la culpa de la evasión de Jori a un ataque de tropas republicanas, Shadow consiguió que los Sith le siguiesen en su oscura cruzada contra la República.

Jori consiguió avisar a las autoridades republicanas de la inminente llegada de los Sith, y cuando la flota de Naga Shadow emergió del hiperespacio la flota de la República le estaba esperando en Primus Goluud.
A continuación siguió una cruenta batalla naval, donde los Sith estuvieron a punto de vencer gracias a la magia ilusoria de Shadow. Pero éste no contaba con la traición del joven Gav que le atacó mientras se encontraba en la esfera meditativa sith dirigiendo la batalla.

Antes de huir, Naga Shadow destruyó la estrella de Primus Goluud provocando la muerte de Gav Daragon, y a continuación saltó al hiperespacio con los restos de su flota.
La flota de la República les siguió a donde quiera que fuesen, pero nunca regresó nadie. Esto sólo contribuyó a acrecentar los mitos y las leyendas de los Sith, pero la República, y especialmente los Jedis, fueron testigos por primera vez de la furia desatada que podía destruir el frágil equilibrio establecido.

Después de los hechos relatados ha habido un periodo de esplendor para la república, los viejos mitos han sido olvidados y los miedos arrinconados.
Pero los Jedis han estado alerta: saben que por mucho que se arrinconen los miedos y se olviden los mitos, estos están demasiado arraigados en la Galaxia como para que se les de ya por vencidos.
Saben que habrá más batallas en las que luchar, unas se perderán y otras se ganarán y cuando llegue ese día debemos estar todos preparados.

¿Estás tú preparado?


Maestro Vodo-Siosk Baas
Mitos y relatos de los Sith
Holocrón Jedi
« Última modificación: 01-Enero-1970, 01:00:00 por ELS_Ignacio »
"Miedo. El miedo atrae al temeroso, al fuerte, al débil, al inocente, al corrupto. Miedo. El miedo es mi aliado."

- Proverbio Sith -